MONUMENTO BINACIONAL MONTE AYMOND

MEMORIA

TRINCHERA DEL ENCUENTRO

En todo conflicto material o ideológico, la trinchera define el extremo protegido donde se incuba la desconfianza, la diferencia y el rencor por el otro. Una obstrucción a la vista, un recuerdo de la amenaza inminente e invisible, un lugar para sentir y dispensar miedo.

El monumento propone invertir la carga simbólica de este elemento a través de la manipulación de sus propiedades espaciales, rotando su clásica disposición paralela a la frontera para transformar el límite en un paso perpendicular.

CORDILLERA INVERTIDA

Una vez despojada de su función excluyente, la trinchera ha sido re-significada como una PLAZA COMÚN donde las topografías se encuentran a la manera de una cordillera invertida que, en lugar de separar las aguas con su gran espalda, exhorta a los individuos MIRARSE LAS CARAS directamente.

DISOLUCIÓN DEL LÍMITE

El acto de descender a este suelo compartido permite quedar bajo la línea del horizonte de ambos países, sin más referencia que este espacio neutro, abierto como una gran ventana a un cielo común sin parcelas ni discursos.

La interioridad generada constituye además una traza para MEDIR LA VASTEDAD DEL PAISAJE y congelar por un instante sus múltiples referencias. La dirección Norte-Sur del vacío transforma lo expuesto en un SUELO COBIJADO DEL VIENTO, un espacio de silencio.

LAND ART – DESPLAZAMIENTO DE MATERIAL

Con el objetivo de generar un elemento a la escala del paisaje  – cien metros de largo en total, cincuenta a cada lado de la frontera – sin verse en la obligación de transportar grandes cantidades de materiales foráneos

o de invertir montos extravagantes que se alejasen del marco presupuestario estipulado, la operatoria del monumento adhiere a la vertiente Earthworks del Land Art y construye la TRINCHERA DEL ENCUENTRO por medio del desplazamiento del material existente en el área de proyecto.

Es mediante la excavación de metros cúbicos de tierra y del acopio y relocalización de  roca basáltica que se definen los vacíos y los pavimentos respectivamente. Esta lógica de intervención hace posible que el monumento sea ejecutado por mano de obra local mediante el empleo de maquinaria pesada.

AGUAS REUNIDAS

Los taludes contemplan pendientes máximas de 45 grados para las caras laterales ya que esta inclinación permite trabajar exclusivamente con suelos apisonados, sin mortero. Dicha condición mantiene las propiedades filtrantes del suelo al no generar una placa impermeable.

La evacuación de aguas lluvia se resuelve mediante un sistema mixto que considera  en toda la superficie un drenaje  que conduce las aguas hacia las napas subterráneas, complementado con un sumidero  ubicado en el valle de esta cordillera invertida. El ajuste entre pendientes conduce las precipitaciones hacia una limahoya coincidente con el límite, reuniendo las aguas en lugar de separarlas.

cristián olivos + owar arquitectos    diciembre 2009

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