Arquitectura e Industria: Alianzas creativas y vuelta al oficio

Por Andrea Buchner Anfruns

El pasado viernes, 26 de noviembre de 2010, la  Fundación Arquitectura y Sociedad organizó un seminario titulado “Arquitectura e Industria” en el Círculo de Bellas Artes de Madrid dirigido por Ignacio Paricio.

La tesis del seminario que “los avances más significativos en el campo de la arquitectura y la edificación se producen en el contacto creativo entre el arquitecto y la industria” se apuntalaron desde tres líneas de actuación:

  • Evidenciar la importancia del diálogo arquitecto-industria como motor del la innovación en el sector;
  • Impulsar una orientación más amplia de esa colaboración añadiendo a los aspectos estéticos los de sostenibilidad y eficacia funcional;
  • Reivindicar un entorno normativo y contractual que facilite la práctica y el diálogo creativo.

Antonio Lamela añadió al binomio arquitectura e industria la tecnología, pues es la tecnología la que va por delante de la industria. Aseveró en el uso apropiado de la palabra “tecnología” como el “conocimiento de las técnicas para poder aplicarlas”. Ese conocimiento es el que se sitúa entre arquitecto e industria y es la clave de todo avance en la formalización y ejecución de un proyecto.

El ejemplo de la T4 es una aplicación de esta idea de colaboración estrecha entre arquitecto e industria, incluso trascendiendo los habituales organigramas de actividades en que el diseño de los detalles viene ya cerrado para pasar directamente a la producción en fábrica. Tanto Lamela como Grau insistieron en la importancia de integrar conocimientos de ambas partes en el sistema de diseño previo a la producción, pues ambos tipos de conocimientos (estética, funcionalidad, visión de conjunto del proyecto y sus detalles, limitaciones productivas y del material, etc.) aportan mejoras en el resultado.

La tensegridad es un término arquitectónico acuñado por Buckminster Fuller como contracción de tensional integrity (integridad tensional), y se define como la característica que exhiben determinadas estructuras, cuya estabilidad depende del equilibrio entre fuerzas de tracción y compresión.

Fuller puso en práctica sus teorías precisamente en uno de sus más famosos diseños arquitectónicos denominado domo geodésico, la Biosphère, que fue el Pabellón de Estados Unidos en la Expo 67 en Montreal. Este caso demuestra que las Exposiciones Universales han sido importantes campos de experimentación de nuevos modelos arquitectónicos. Son estos antecedentes los que han permitido que hoy en día se pueda aplicar estos conocimientos a gran escala como lo es la Terminal T4 de Barajas, que a día de hoy es el edificio más grande del mundo que usa los principios de la tensegridad en sus estructuras.

La importancia de una obra como la T4 de Barajas reside en la función de la arquitectura como carta de presentación. Los aeropuertos son un lugar de tránsito equiparable a las puertas en las antiguas urbes y una obra civil que constituye la primera impresión del viajero, sea que esté de paso y entrando en el país. Esto conlleva, en términos de imagen, que este edificio se perciba como sensacional y aporte una impresión de calidad y magnitud que los pasajeros trasladan a la propia imagen del país.

La calidad de la arquitectura depende de cómo se traslada el concepto a la realidad construida, y ahí está el punto sobre el que pivota la cuestión sobre las alianzas creativas entre arquitecto e industria y la vuelta al oficio como baza de futuro de una profesión en un momento tan crítico de transformación.

Todo apunta hacia la evolución de la figura del arquitecto al trabajo en equipo. La alta tecnología y la eficiencia están intrínsecamente unidas a los procesos industrializados y por lo tanto resulta evidente que la alianza creativa entre arquitectura e industria sea necesaria para el desarrollo de nuevas y mejores soluciones constructivas. Es una apuesta por la vuelta al oficio donde el arquitecto potencia y reafirma uno de sus mejores valores que es el manejo de equipos multidisciplinares y la visión global del proyecto para conseguir resultados de calidad estética, conceptual, material y al servicio de la sociedad.

En esta línea debatieron el Presidente de la empresa cristalera Cricursa y el arquitecto César Ruiz Larrea, incidiendo en la necesidad de colaboración entre estudio de arquitectos y departamentos técnicos industriales para conseguir resultados innovadores. Según César Ruiz Larrea hay un cambio del modelo darwinista [que parte de la idea que entre dos opciones gana la mejor o más eficaz (1+1=1 ó arquitectura + industria = arquitectura ó industria)] hacia un modelo de intercambio o cooperación donde la sociedad de beneficia de los resultados [1+1=3 ò arquitectura + industria = arquitectura + industria +sociedad]. Es decir, se beneficia de la innovación.

La sesión de mañana cerró con dos intervenciones de empresas de elementos de cerramiento (Technal y Jofebar) y los arquitectos Ferrater (Premio Nacional de Arquitectura 2009) y Manuel de las Casas (Premio Nacional de Arquitectura 1999).

Ferrater presentó su estrecha colaboración durante más de una década con Technal para la creación de un catálogo de detalles de cerramientos que considera una aproximación desde la voluntad de democratizar las soluciones constructivas. El diálogo entre arquitecto e industria es para él un ejemplo de colaboración que alimenta la innovación desde el catálogo, es decir la normalización industrial del detalle de las piezas.

Una observación que cabe sobre el discurso desarrollado en este seminario es que llama la atención la participación institucional del Ministerio de Fomento desde su Secretaría de Estado de Vivienda y Actuaciones Urbanas y del Ministerio de Cultura, aparte de la fuerte presencia de 6 grandes empresas constructoras.

Se puede entender como un acercamiento entre la Administración Estatal y el sector privado en vistas de un desarrollo I+D apoyado por ambos. En esa dirección apunta la crítica de normativas que inhiben la colaboración entre arquitectos e industria como por ejemplo la Ley de Contratos.

Sería un cambio de mentalidad en la gestación y gestión de los proyectos que busca nuevos modelos de proyecto y producción.

© 2010 Andrea Buchner Anfruns

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2 comentarios en “Arquitectura e Industria: Alianzas creativas y vuelta al oficio

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