BALANCE 0210

2010 tuvo otro punto determinante para mí, La Bienal de Venecia comisariada por Kazujo Sejima

Para mí ha sido determinante porque he tenido la fortuna de visitar todas las bienales desde la mítica comisariada por Fuksas el año 2000, donde curiosamente asomaba un hermoso, precioso la verdad, Pabellón de Japón comisariado y diseñado por una entonces emergente pero potente Sejima.

Pabellón de Japón 2000 Sanaa

Yo estaba prácticamente recién titulada de arquitecto y el 2000 fue el año de mi Grand tour, luego de muchos meses de paseo por casi todo lo que uno vio en libros y revistas y una sonrisa imborrable me encuentro con un espacio blanco, casi vacío con flores artificiales y sillas en plan hello kitty, y todo me parecía grande a la vez que pequeño, de esa bienal no recuerdo nada mas en particular.

Luego de años, la de 2008 me alegró la vida gracias al pabellón chileno diseñado/comisariado por Pezo + von Ellrichausen que daba orgullo nacionalista visitar y ver que Chile se había sacudido sus telarañas ultraconservadoras y presentaba el que quizás sea su mejor pabellón en Venecia, y el más internacional (aunque difícilmente creo que en el conservador Chile –el único sitio con una idea clara de lo que es arquitectura hoy en día- comparta dicho concepto /me lo han descrito como “una instalación” más de una vez”) y un Alejandro Aravena consagrado a la altura de un starchitect (aunque más guapo que sus pares y por lo tanto denostado por algunos envidiosos)  hacían suponer y esperar la muestra chilena de este año, que sin embargo me produjo ganas de llorar pero no de emoción.

Y es muy triste, porque esta de 2010 sin duda fue LA BIENNALE, lo que ocurrió este año para quienes pudimos estar, fue una enorme energía que incluso nos produjo un grado de cansancio al final de cada jornada desconocido, visto con una supuesta distancia o símil histórico lo que pasó en Venecia 2010 es como si hace 50 años hubiese habido un evento que concentrara a Mies van Der Rohe y a Le Corbusier en un mismo momento y lugar, y esa energía aunque no los pudieses abordar, tocar o yo que sé, flotaba, te los topabas en el vaporetto, al salir de la librería, paseando por el Arsenale…

Hasta ahora, la Bienal de Venecia consistía en dos grandes instalaciones el Arsenale: una secuencia eterna, kilométrica y lineal de naves industriales que prestaron servicios como su nombre lo indica de Arsenal –el Pabellón Chino se situó en el último habilitado entre un intenso olor a petróleo y carteles de no fumar- y el Giardini del Castello un jardín con una serie de buenos edificios permanentes que alojan una sucesión de muestras a lo largo del año, de países con representación permanente y diseñados por arquitectos como Carlo Scarpa (cabe decir que el de Venezuela diseñado por Scarpa estaba cerrado, un hecho político bastante evidente del que no se ha hablado) o Alvar Aalto.

Ahora la bienal de Arquitectura –derivada de la Bienal de Arte pero eso es otra historia- inunda muchas instalaciones de la ciudad y parece seguir creciendo.

¿Porque esta bienal ha sido distinta y determinante?

Lo que ocurrió esta bienal, ha sido reformular la pregunta clave ¿Qué es exponer arquitectura?, Y lo único claro es que NUNCA MAS exponer arquitectura será una acción escolar (el único adjetivo posible para la desafortunada y mala presencia chilena, lo digo con mucho dolor, por ser chilena, y porque al entrevistar a Joseph Grima -miembro del jurado- sobre el pabellón chileno, me dice “déjame decir algo al respecto” que en el video adjunto quedó editado sin este contexto pero dice: “para estar aquí, la muestra más importante de arquitectura del mundo, es necesario trabajar y mucho”, más claro imposible).

Ese NUNCA MAS encierra un desde ahora, y desde ahora la exposición de arquitectura tiene más relación con la experiencia arquitectónica que con plantas y secciones de muchos o pocos proyectos seleccionados que puedes encontrar mejor editados en revistas e internet, y esta bienal ha sido un punto de inflexión respecto de la reflexión sobre la década que comienza y el siglo de historia que dejamos atrás.

Sejima inundó con su presencia todo, todos los comisarios casi sin excepción (salvo la desafortunada muestra española, algo imperdonable con la cantidad de talento local y bueno, los chilenos)  comprendieron donde iban y supieron quien es Kazujo Sejima, y que es Kazujo Sejima y su contraparte Rem Koolhaas y trabajaron para dar el nivel de interés suficiente para poder “estar” entre todo el movimiento y consecuencias intelectuales y prácticas de contar con estos dos enormes monstruos de la contemporaneidad, en cierta forma respondieron al encargo sabiendo “quien era el cliente”….hay un antes y un después.

Sejima, que no es teórica, que dio una base de trabajo más libre que cualquier bienal anterior, logró una unidad y coherencia pocas veces lograda antes.

Para mí ha sido una fuente importante de cosas para pensar que están recién tomando cuerpo y no sé en que acabarán, y se suma una experiencia muy intensa como de realismo mágico.

El domingo por la tarde (o el lunes, no recuerdo) cerca de la hora del cierre me paro casi al lado de la salida del Arsenale, a la sombra a fumar una especie de cierre romántico-cursi del disfrute y no sé, una felicidad parecida a la de hace 10 años, y se acerca una ramita vestida de niña pequeña y me pide un cigarrillo, era miss Sejima, ¿Qué se le dice a una persona a la que estudias, miras, sigues, atiendes y admiras? Nada, le di el cigarrillo y me quedé al lado, la felicité por el trabajo (magnifico) y le pregunté si había visto algo (no es fácil ver la bienal, y esta necesité 4 días completos y me faltó mucho por ver) y me dice que no, que ahora (al borde de la hora de cierre al publico) vería finalmente la muestra por países, ella sólo revisó a sus seleccionados.

Casi al final de la frase –es muy muy flaca, casi estresantemente delgada- aparece un macho alfa vestido de negro riguroso, su socio y pareja Ryue Nishizawa, echando una bronca en japonés a Sejima pa morirse, la mujer suelta el cigarrillo y se excusa “Tengo que buscar a mi madre en el baño”, mientras hago el gesto de saludar a Nishizawa con un cabreo histórico, con lo que decidí que, mejor no, ella camina con la cabeza baja detrás de él, que sigue echando sapos en japonés y aparecen 2 miembros del equipo de la puerta, con una mujer muy anciana en silla de ruedas y dos sobrinas adolescentes japos con look de comic, ella (Sejima) se inclina para acomodar a su madre que estaba sufriendo un golpe de calor, y el bote ambulancia no llegaba. Nishizawa tenía razón, mientras se perdían por la obra de Radic Arsenale adentro.

Pero, no logro comprender bien porque la escena me impresionó tanto, mientras se adentraban una italiana posiblemente arquitecto como yo, me mira y me dice “que bonito”….

Todavía pienso en esa escena, y me considero tremendamente afortunada, pero no sé porqué.

Una cosa es clara, de cara a Chile, y volviendo a las cosas prácticas. EL PABELLÓN DE VENECIA DEBE SER ADJUDICADO POR CONCURSO –como fue el caso de 2008 por Pezo von Ellrichausen- NO UN ENCARGO DIRECTO DESDE EL GOBIERNO como este año. Es mucho más que una feria. Y lo de 2010 es simplemente inexcusable –que decir del catálogo, una edición carísima y con un diseño gráfico insostenible, horrible simplemente-. Ay que a gusto me he quedado.

El Articulo sobre la Bienal de Venecia con su descripción lo encontráis AQUÍ (La Ciudad Viva)  y AQUI (El Mercurio, Chile, editado por Andrea Zúñiga yPaula Véliz editora del suplemento Vivienda y Decoración)

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