Hortus conclusus: Pabellón Serpentine de Peter Zumthor

Venimos de la naturaleza y regresamos a la naturaleza; somos concebidos y nacemos; vivimos y morimos; nos pudrimos, nos quemamos o nos desvanecemos en la tierra. Raramente pensaba en esto cuando era joven. Ahora lo hago. Veo un gran ciclo y soy parte de él. Por un instante, estoy aquí. No existí antes de mi tiempo, no existiré luego de él. Pero en mi tiempo, pertenezco al proceso de la vida en este planeta; por un pequeño instante, soy parte del organismo de los seres humanos, animales y plantas que existen en este planeta y por el que pasa la vida

Mirando hacia atrás, me doy cuenta que he dado las plantas por sentado; eran parte de mi entorno; eran tan evidentes y las disfrutaba así como las praderas, jardines o bosques. He cambiado. Me he vuelto más atento al mundo de las plantas y pienso que nunca lo he estudiado y que sólo conozco pocas plantas por su nombre. Pero me gustan. Para mí su presencia es calmante

Las plantas encarnan todo lo que tengo cerca: presencia, personalidad, carácter. Son fleixbles al mismo tiempo que fuertes, hablan suave y son gentiles; son fragantes y delicadas; tienen movimiento, color, estructura, escala y proporción. Las plantas son variadas en forma, finas en detalles, y siempre son un todo completo. Las plantas son hermosas al sol y bajo la lluvia, en el calor tropical, luchando contra un frio inmortal, danzando al viento, azotadas por la tormenta…

Las plantas han sido eternamente parte de la historia de la tierra. Vienen de lejos. Su belleza es profunda e incuestionable. Puede ser estremecedora; su fraganciaembriagadora. Miro mi jardin y veo una vibrante opulencia, serenidad; veo dignidad, juego, infinita ternura, la testaruda dulzura de Herb Robert, y a la larga, un hermoso cuadro, descubro pequeños, modestos puntos de color que realzan el total.

Los paisajes marcan la superficie de la tierra. Millones de plantas reaccionan al sol, viento y el clima, al calor y la humedad, a la naturaleza del suelo en el que crecen; incesantemente convergen en formar nuevas sociedades de plantas y ensambles paisajísticos. Son infinitas en numero y variedad; crecen naturalmente y las influenciamos: oasis, estepas, humedales, praderas, páramos, parques. Y ahí están los jardines: jardines de hierbas, jardines de cocinas, jardines vegetales, de flores, de rosas, de placer. Cada nombre listado evoca una imagen distinta; a cada uno asociamos una luz específica, olores y sonidos, muchos tipos de descanso, y una profunda conciencia de la tierra y su flora.

Un jardín es el espacio más intimo que conozco. Es cercano a nosotros. En el cultivamos las plantas que necesitamos. Un jardín requiere cuidado y protección. Y así lo encerramos, lo defendemos y lo vallamos. Le damos cobijo. El jardín se convierte en un lugar.

Los jardines cerrados me fascinan. Un precursor de esta fascinación es mi amor por los los jardines de las granjas alpinas cerradas por vallas vegetales, donde las mujeres de los granjeros también cultivan flores. Amo la imagen de estos pequeños rectángulos recortados de las extensas praderas alpinas; la valla mantiene a los animales alejados. Hay algo ahí que me golpea en esta imagen de jardín vallado, encerrado dentro de un paisaje mayor que lo rodea: algo pequeño ha encontrado un santuario entre algo mayor.

El hortus conclusus  que he soñado está encerrado por todos lados y abierto al cielo. Cada vez que inmagino un jardín en un entorno arquitectónico, se vuelve en un lugar mágico. Creo que los jardines que he visto, y que veré, rodeados por muros simples, columnas, arquerías o las fachadas de los edificios – lugares cuiertos de gran intimidad donde quisiera estar por largo tiempo.

Peter Zumthor, memoria del proyecto, Haldenstein, mayo 2010. (Trad. Pilar Pinchart, por favor, no utilizar sin citar)

Jardín: Piet Oudolf

Fotografía: Walter Herfst, por cortesía de Serpentine Gallery

Sponsored by Maybach, Advisors Arup Stanhope plc,  Platinum Sponsor Mace Group 

Dimensiones del pabellón: 390 m2 superficie construida; jardin: 252 m2; espacio de ‘transición’ 100 m2 útiles; altura de fachada: 5.5m, altura del perímetro del jardín 2.7 m min

Estructura y materiales: Cimentación en hormigón, súper estructura de madera laminada cubierta en tablero contrachapado, y revestida de Idenden negro sobre mallazo, y banqueta en carpintería de madera lacada en azul Prusia metalizado que definen el esquema cromático del pabellón.

Jardín:• arbustos, hierbas, flores y pastos según el diseño de Piet Oudolf.

y quizás te interese un post anterior llamado El jardín y Peter Zumthor


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8 comentarios en “Hortus conclusus: Pabellón Serpentine de Peter Zumthor

  1. En los títulos de crédito del video debería poner : STARRING THE GARDEN !
    Pararnos a observar el jardín, me ha encantado. Este Zumthor, siempre tan ‘zen’.
    Genial el trabajo de la traducción. Gracias Skfandra. Te seguiré.

    Un saludo.

    Me gusta

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