Arquitectura sostenible: desde la Ilustración hasta el proyecto moderno

El Articulo de este domingo es una delicia, escrito por Andrea Buchner Anfruns, está en clara concordancia con el video-entrevista a Iñaki Abalos en la cuál explica su libro Atlas Pintoresco como el rastreo de las líneas históricas de la ya tan mañida palabra “sostenibilidad”.

“Quien quiera ver correctamente la época en que vive debe contemplarla desde lejos. ¿A qué distancia? Es muy sencillo: a la distancia que no permite ya distinguir la nariz de Cleopatra.”
José Ortega y Gasset, Prefacio de Dioses, tumbas y sabios de C. W. Ceram. Ediciones Orbis. 1985.
 

Del curso Arquitectura y energía. Sostenibilidad. Naturalización de la ciudad dirigido por Juan Herreros dentro de los trabajos tutelados en el programa de suficiencia investigadora en el área de conocimiento “Proyectos Arquitectónicos” de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid en el año académico 2005-2006 se desprende este acercamiento al término arquitectura sostenible. En una búsqueda de sentido o reenfoque de la sostenibilidad retrocedemos no tan lejos como a tiempos egipcios sino al pensamiento de la ilustración en las antepuertas de la Revolución Francesa.
En el apartado titulado Ilustración y secularidad se analiza la relación entre la Ilustración y los conceptos de hombre y naturaleza. Dos filósofos, Jean-Jacques Rousseau y Marc-Antoine Laugier, encabezan el debate sobre la naturaleza como lugar excepcional, como origen, fuente de leyes universales y modelo para una sociedad en progresiva secularización.
En el siglo XVIII nace la categoría estética de lo pintoresco que se refiere a la representación del paisaje, los viajes y el arte de la jardinería. La naturaleza se define en el término de paisaje y adquiere cierta independencia al convertirse en actor o productor de emociones y de experiencias subjetivas que se aplican en la construcción visual del jardín paisajístico.

Marc-Antoine (Abbé) Laugier
Manosque, Francia 1713-1769 París, Francia
Escritor, compositor y filósofo
Essai sur l’architecture, 1755
[Ensayo sobre la arquitectura]
 

Laugier debate sobre el origen de la arquitectura desde un enfoque naturalista sosteniendo que la esencia del arte arquitectónico se halla en la imitación de los verdaderos principios de la naturaleza, tomada como modelo.

En la cabaña como “primer principio” de la arquitectura se encuentran sintetizadas las reglas naturales de la arquitectura que serían capaz de conectar la arquitectura contemporánea con esos verdaderos principios naturales.

Frontispicio de Essai sur l’Architecture, segunda edición
 

Cita:
“Tal es la marcha de la simple naturaleza: es a la imitación de sus procedimientos a lo que debe el arte su nacimiento. La pequeña cabaña rústica […] es el modelo sobre el cual se han imaginado todas las magnificencias de la Arquitectura.
Es acercándose, en la ejecución, a la simplicidad de este primer modelo como se evitan los defectos esenciales y se consiguen las perfecciones verdaderas”.

Marc-Antoine Laugier, Essai sur l’Architecture
Jean-Jacques Rousseau
Ginebra, Suiza 1712-1778 Ermenonville, Francia
Escritor, compositor y filósofo
Du contrat social, 1762
[El contrato social]

Rousseau busca la felicidad del hombre a través de una mayor autenticidad y de la armonía entre los individuos mediante un contrato social igualitario.

Dicha autenticidad se deriva de su postulado “Retour à la Nature” [Volver a la naturaleza] en la que el hombre, en su estado natural, busca estar en sintonía con la naturaleza.

                “Naturaleza” es en la definición de Rousseau lo opuesto a “cultura”.

Leasowes, Shropshire, Reino Unido. Grabado de James Mason (inspirado en una pintura de Thomas Smith), 1748.
 
 

Ilustración y Naturaleza

La Revolución Francesa (1789) marca el punto de partida de una progresiva secularización de la sociedad en que ganan peso ideas filosóficas como las de Baruch Spinoza (1632-1677) que expone una visión panteística del universo donde Dios y la Naturaleza son uno. En su libro La Ética demostrada según el Orden Geométrico (1674) habla de Dios, el ser humano y el puesto que el hombre ocupa dentro de la naturaleza; así dice que la forma correcta de entender a los hombres es como una parte más de la naturaleza y que las acciones humanas no se deben analizar con criterios morales, sino como partes necesarias de leyes que rigen el Cosmos, esto es, que existen leyes universales de la naturaleza a las que los hombres están sujetos, por lo que no se puede afirmar que el hombre es totalmente libre.

En este contexto surge el concepto romántico del noble savage que representa al hombre noble por naturaleza que sólo es corrompido por la sociedad. La novela Émile (1762) de Rousseau preconiza este ideal del hombre inocente, modesto y moralmente entero que vive en armonía con la naturaleza.

En el siglo XVIII nace la categoría estética de lo Pintoresco que se refiere a la representación del paisaje, los viajes y el arte de la jardinería. Su mayor auge surge con el Romanticismo donde el paisaje se convierte en actor o productor de emociones y de experiencias subjetivas. Al contrario del paisaje clásico que representa una naturaleza idealizada, es el paisaje naturalista que propone una visión más humanista, de armonía entre el hombre y la naturaleza.

El jardín paisajístico por excelencia viene a ser el Jardín Inglés que privilegia el aspecto salvaje y poético de la naturaleza. En el paisaje se sitúan arquitecturas que cumplen funciones estéticas y se dividen en dos grandes grupos: arquitecturas góticas, preferentemente en ruinas, escondidas entre árboles; y arquitecturas clásicas, en lugares expuestos, aunque enmarcadas por frondoso verde. Fuera de estas categorías están las “folies” que reflejan las excentricidades del propietario o del arquitecto. Tipológicamente, la primera categoría ocasiona el auge de ruinas de iglesias y castillos, ermitas y grutas, mientras que la segunda genera templos y pabellones simétricos.

La fascinación por las ruinas reside en la obra humana que vuelve a formar parte de la naturaleza por su erosión y expresa la vitalidad de estas fuerzas opuestas.

La gruta imita la cueva natural y se relaciona con los símbolos de transición de la muerte al renacer como parte de los ciclos de la naturaleza. A este imaginario pertenece también la ermita que a menudo se presenta como gruta o acoge elementos de gruta en su interior.

A pesar del aspecto natural del Jardín Inglés no deja de ser una construcción del paisaje y por lo tanto un simulacro en que lo natural es artificial.

© 2011 Andrea Buchner Anfruns

quizás te interese mas artículos de Andrea

Anuncios

Un comentario en “Arquitectura sostenible: desde la Ilustración hasta el proyecto moderno

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s