Jugadores – Pilar Pinchart| domus

Una historia cíclica del World Trade Center   

el texto original ha sido escrito en inglés y traducido para sk,  leer articulo original en ingles, en  domusweb
 
Las torres parecían algo provisional a Pammy. Meros conceptos, no sólo por su volumen excesivo, algo menos temporal que cualquier distorsión habitual de la luz[1]
Memorial 2009, fotógrafo desconocido

El martes 11 de septiembre 2001, dos aviones secuestrados se estrellaban contra las dos torres idénticas de 110 pisos cada una del World Trade Center en Nueva York.. Diez años más tarde ¿hemos aprendido algo?

En Delirious New York, Rem Koolhaas sostiene que a comienzos del siglo XX, la gente intuía la promesa del rascacielos más intensamente que los arquitectos, que operaban sobre el suelo de Manhattan, sin alterar el diseño original de la ciudad. Minoru Yamasaki, arquitecto de las Torres Gemelas, escribió que desde la gran crisis económica de 1929, hasta el inicio de la post-guerra, el horizonte de Manhattan, se había vuelto fijo, interrumpido por acciones puntuales en medio de un paisaje de una arquitectura mediocre o directamente mala que, en conjunto, produjo uno de los horizontes más bellos del mundo urbano.

fragmento de fotografía de 1973, en Minoru Yamasaki: A life in Architecture

WTC como el fin del mundo
En julio de 1944 cuarenta y tres países se reúnen para negociar el acuerdo de Bretton Woods, un plan británico-estadounidense, dirigido a establecer un orden económico internacional basado en la supremacía del dólar estadounidense, e intentar abordar la reconstrucción de las economías devastadas por la guerra a través de la expansión del comercio internacional. En 1945, el promotor David Scholz, propuso el concepto de un “centro de comercio mundial” (World Trade Center) para reactivar las debilitadas actividades marítimas, y portuarias en Nueva York, que se autorizaría en 1946, el mismo año en que se donan los 8,5 millones de dólares para comprar el solar para la sede de las Naciones Unidas. En 1947 el Congreso de EE.UU aprobó el Plan Marshall para apoyar la reconstrucción económica de Europa y, en 1949 se constituyó la OTAN. El World Trade Center fue parte de una serie de operaciones destinadas a posicionar a EE.UU. como potencia mundial, en el marco de la Guerra Fría después de la Segunda Guerra Mundial.

En 1955, el World Trade Center se convirtió en detonante de una nueva planificación urbana en Nueva York, incluyendo el Lincoln Center y la renovación del Bajo Manhattan. En 1960, se acuerda el plan de desarrollo para el World Trade Center y en 1961 se decidió su ubicación final: un área deteriorada, sobre la que actuaría como recuperación territorial, la zona fue renombrada como “Trans-Hudson Line”. En 1962, el proyecto fue encargado al arquitecto Minoru Yamasaki, un pequeño estudio de Detroit, la propuesta final fue presentada en 1964, -después de 100 borradores- y las obras comenzaron en 1966. La propuesta de Yamasaki sintetiza los complejos  requisitos impuestos por la comisión, en una única palabra: altura

Yamasaki no solo cumple la promesa del rascacielos, sino que aborda el problema del suelo, modificando el fragmentado trazado de la zona mediante la construcción de una súper manzana que libera el perímetro para un espacio público monumental que  reforzaría la imponente altura de dos torres gemelas de 110 plantas y 431m de altura destinadas a ser las más altas del mundo y que se inauguran finalmente en 1973

vista de la plaza del complejo, Minoru Yamasaki: Alife in Arqchitecture

Durante su vida, el World Trade Center  solo conoció feroces críticas de ciudadanos y arquitectos especialmente en lo referido a la escala del vacío de su plaza, su minimalismo estético y usando un término muy Koolhaas, “la descongestión”, una voluntad de ruptura total con la saturación neoyorkina, que con los años se convertiría en la  medida vertical de Manhattan, definiendo el skyline neoyorkino y toma obligada de toda película ambientada en Nueva York al mismo tiempo que objetivo de las ficciones mas catastrofistas.

Tal como ocurriera con la operación inmobiliaria del Empire State sus resultados económicos fueron un desastre  y solo en 1980, se comienza a recuperar el capital invertido, el World Trade Center, fue una ambiciosa operación sobre el espacio público y en interés de la ciudad. El éxito de su diseño no estribó sólo en la radical diferencia de altura con los edificios existentes, sino en el hecho de ser dos prismas gemelos, que vistos a distancia, aparecían no como una actuación circunstancial sino como una promesa.

Minoru Yamasaki murió en 1986, nacido en Estados Unidos hijo de inmigrantes japoneses, estudió en la Universidad de Washington en la década de 1930 y trabajó para Shreve, Lamb & Harmon, Arquitectos del edificio Empire State, el cual, -mientras que Yamasaki todavía trabajaba para la empresa -, se vio afectado en 1945 por un bombardero B-25 que produciría  un incendio de 2 horas causando pérdidas de vidas humanas, sin afectar al edificio.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Yamasaki evita ser internado en un campo para japoneses y logra proteger a sus padres trasladándolos a NYC a la vez que se convierte en director de buena voluntad del consejo de Relocalización de Organizaciones Americano-Japonesas. Una vez finalizada la guerra y a pesar del entorno xenófobo de sus inicios, recibe su primer encargo importante: el polémico complejo de viviendas sociales en San Luis “Pruitt-Igoe”, terminado en 1955 y dinamitado menos de 20 años después,  Yamasaki construiría luego es el U.S Military Personnel Records Center también en San Luis, uno de los 20 edificios más grandes del mundo, símbolo del militarismo y de la guerra de Vietnam en los años 1960’s, operativo hasta hoy luego de sobrevivir a mas de una docena de incendios, uno de los cuales en 1973 duró más de 2 días

Ese mismo año Yamasaki y Arquitectos Asociados completan el World Trade Center de NYC, que sufriría un primer atentado el 26 de febrero de 1993 cuando un grupo  fundamentalista musulmán detona una furgoneta en el aparcamiento subterráneo próximo a la torre norte, dejando 6 muertos, más de 1000 heridos, daños estructurales superficiales y  6 detenidos condenados a 240 años de prisión.  Su destino final se sellaría en 2001, dos años antes, el grupo terrorista vasco ETA es interceptado en un intento por volar su obra póstuma (terminada en 1988) la Torre Picasso en Madrid, una rememoración formal de las torres gemelas y hasta entonces la torre más alta de España

detalle del ataque a las torres, 2001, fotógrafo desconocido

Pero el destino de la Torres Gemelas finalmente se selló en 2001.

Yamasaki, dijo que con los últimos años, el propósito de las Torres Gemelas se convirtió en “tan básico y tan obvio” que pasó inadvertido a los ojos de los críticos: se trataba simplemente de la promoción del comercio internacional en el puerto de Nueva York para mejorar la calidad de vida de la metrópoli por el aumento de los ingresos. Una iniciativa conjunta de agentes públicos y privados, que operaron en una misma dirección para optimizar el encuentro complejo entre todos los agentes mediante la concentración de funciones.
Pero se logró mucho más. Desde su construcción, el World Trade Center estuvo presente en la cortina de apertura de programas de televisión y películas y se convierte en icono de la isla. Su destino fílmico se convirtió en su destino trágico de ese día, que despertaba con la repetición continua del vuelo 11 de American Airlines, estrellándose contra la torre sur, transmitido en vivo a todo el mundo y produciendo el especial de noticias más espectacular jamás haya visto, mayor que todo el discurso sobre el “American way of life”, producido en las películas desde la Segunda Guerra Mundial.

detalle de la vista antes de los ataques

La silueta de las Torres Gemelas en el horizonte de Nueva York, representaban el éxito y el desarrollo de una historia basada en la grandeza y el poder de la voluntad, de la metrópoli, donde las cosas suceden, un elemento básicamente “americano” la tragedia, en el cual, la fantasía de la destrucción es parte del proceso de construcción de su relato desde la literatura y la cultura pop plagada de narraciones sobre la tragedia inminente, desde Manhattan Transfer a King Kong, que muestra desastres extraordinarios que sólo se producen en la ciudad y en que la destrucción de los iconos es una trama recurrente en películas de ciencia ficción, desde extraterrestres a múltiples amenazas, detenidas a tiempo por fuerzas de seguridad altamente eficientes o superhéroes fantásticos.
Los ataques suspendieron temporalmente el lanzamiento de “Spiderman” cuyo cartel promocional mostraba un helicóptero atrapado en la tela de araña del superhéroe extendida entre ambas torres, una escena que fue cortada al final de la película: Una orwelliana reescritura de la historia.

De nuevo a cero

Minoru Yamasaki, escribió sobre su proyecto que, como puerta de entrada a Nueva York, se convertiría en “la expresión física de esfuerzo universal del hombre para alcanzar la paz mundial”. En contra de sus intenciones pacifistas, (tal vez derivadas del contexto de Guerra Fría en que fue encargado) su trágico final, irónicamente encarna el mito de la Torre de Babel, símbolo de la destrucción por los conflictos culturales y desencadenante de una nueva forma de xenofobia, similar a la que el propio arquitecto experimentó en sus inicios profesionales, distanciado, desde los ataques la relación de Estados Unidos hacia las diferentes culturas.

¿Que fue atacado en realidad?
Desde la exposición de  Moscú de los años 1960’s famosa por el conocido como “Kitchen debate” entre Nixon y Krushev, en la cual Estados Unidos es representado por una casa  suburbana modelo plagada de electrodomésticos, calificada por la prensa moscovita como “la muestra de unos ‘grandes almacenes’, la comprensión del concepto de democracia norteamericana tiene relación directa a la adquisición de bienes de consumo, una libre elección entre productos físicamente manifiesta en la construcción de Manhattan: una silueta construida por la infinita sucesión de edificios corporativos, que definen el comercio como “nuestra cultura”, su legitimación como ‘ideología’

proyecto de reconstrucción, imagen publicada por New York Times

Reconstrucción: ¿Cómo funciona nuestra adopción de símbolos?

Tal como escribe Sebald, en “historia natural de la destrucción”, respecto del area bombing de la RAF sobre Hamburgo, “bajo la conmoción de lo vivido, la capacidad de recordar había quedado parcialmente interrumpida o funcionaba en compensación de forma arbitraria”:  la población había perdido la la capacidad mental de recordar, la negación es el objetivo final de la reconstrucción, en los ataques, el territorio fue violado drásticamente como un desastre natural y el orden existente necesita ser restaurado.

Mientras que el miedo deja paso a un cambio radical en el comportamiento social de una población, la arquitectura podría convertirse en el mecanismo positivo de la respuesta a los ataques. La reconstrucción actuaría como represalia a un enemigo físico indefinido, sin un territorio preciso, y así después de un debate político que duró poco menos de un año, las propuestas para la reconstrucción aparecían rápidamente  -incluso como “una forma de crítica urbana y arquitectónica y de experimentación académica “, y antes de que fuera demasiado tarde se pone en marcha un concurso internacional para la recién denominada ” Zona Cero “se puso en marcha, que resultaría en un proyecto ganador elaborado por Daniel Liebeskind arquitecto del Holocausto.
La limpieza y preparación del lugar se cobró más víctimas y tiempo durante el cual de ser un “asunto público”, la torre principal dejó de llamarse Torre de la Libertad y fue rebautizada como “WTC1”, convirtiéndose en un acuerdo común de bienes raíces… una transacción privada como cualquiera.
Una década después de los acontecimientos, podemos preguntarnos si esta respuesta desde ambos, la guerra y la arquitectura se justificaba, o si fue apresurada, y entonces, ¿por qué tantos arquitectos destacados, supuestamente pensadores de nuestro tiempo, respondieron al llamado, sin propuestas alternativas al “más grande, más fuerte, más alto”, o si,  como escribiera el New York Times nacen por “las consecuencias emocionales de la destrucción del World Trade Center, como la locura del orgullo desmedido”, y sobre todo el nombre de “Torre de la Libertad” que, según los mismos medios de comunicación , corresponde a un monumento vertical más que a un edificio de oficinas comerciales del que se espera rentabilidad, planteando la pregunta: ¿Quién quiere trabajar en la planta superior de un objetivo?, lo que nos plantea la pregunta: ¿Cuál es la prioridad del “Ground Zero”?
Diez años más tarde, el arquitecto Daniel Liebeskind y su proyecto (La Torre de la Libertad) han sido sustituidos, por los arquitectos corporativos SOM y el  “One World Trade Center”, ya que como dijera el director ejecutivo de la Autoridad Portuaria de Nueva York, Chris Ward, al New York Times: un edificio llamado “la Torre de la Libertad” significaba “un recordatorio visceral de 9 / 11”, por lo que decidió cambiar el proyecto en algo que “industria de bienes raíces entienda” a lo que el desarrollador y el arrendatario Larry Silverstein agregó: “El miedo nunca es una buena propuesta de venta “.

¿Cómo evaluar la arquitectura ocasionada por un acto de violencia militar que acabó finalmente como una simple operación sobre un “terreno baldío” de carácter especulativo?¿ Responderá el nuevo edificio al contexto histórico y cultural que lo genera?

Lo que está claro es que por encima de cualquier interés público, duelo nacional, ambición política o significado cultural, el único aspecto verdadero considerado por los desarrolladores y el nuevo proyecto es algo que, irónicamente, es el núcleo de la ideología del comercio en América: esto es que, a pesar de que la destrucción  borre los símbolos, la propiedad y el comercio debe prevalecer.

Diez años más tarde, todo el proyecto está costando el doble de la estimación original de un lugar que queda un vacío un memorial obligado  debido a la imposibilidad de fundar –principal desafío técnico del proyecto original-, con una de las torres espera que esté listo para el año 2012, con una cobertura de los medios de reconstrucción que ha perdido su sentido de propósito, con miles de seguro de defensa jurídica y los casos de atención médica prolongada, sin un final cercano o claro.
La ciudad ha absorbido el hecho de que la reconstrucción no parece necesaria, y los neoyorquinos se han familiarizado su nueva línea del horizonte, prácticamente la misma que antes de la construcción del WTC, y del sueño de Yamasaki sólo queda la inconmensurable plaza.  Tal vez la respuesta fue dada en 1977 en la novela Don de Lillo y Pammy quienestaba justo en el piso 83 de la torre norte tuviese razón.., Pammy logró pasar el tiempo pensando en una pregunta que hacer a Ethan Segal.  Si los ascensores en el World Trade Center eran lugares, como ella pensaba, y si los pasillos eran meros espacios, como ella creía, entonces, ¿Qué era el World Trade Center en sí? ¿Una condición, un evento, un evento físico, una circunstancia existente y dada de antemano, una presencia, un estado, un conjunto de invariantes? Ethan no contestó y cambió de tema[2]

Minutos después de que un Boeing 767 de American Airlines rompía las ventanas de su oficina

vista desde el interior, modulado para evitar la acrofobia, con un ancho entre pilares inferior al "ancho de unos hombros" Minoru Yamasaki: A life in Architecture
todos los derechos reservados, ©Pilar Pinchart, para Domus, Agradecimientos a Pedro Pulido, por su paciente revisión. ¡Gracias Piter!


[1] Don de Lillo, Players 1977, Knopf Doubleday Publishing Group 1989;  (p.14)
[2] [2] Don de Lillo, Players 1977, Knopf Doubleday Publishing Group 1989;  (p.14)
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