Hortus Conclusus, Pabellón Serpentine, Peter Zumthor (3)

4:12 Huerto cerrado eres, hermana mía, esposa mía; 
Fuente cerrada, fuente sellada. 
4:13 Tus renuevos son paraíso de granados, con frutos suaves, 
De flores de alheña y nardos

El Cantar de los cantares. (o Cantar de Salomón, aprox. 600 A.C) 

“Hortus conclusus soror mea sponsa hortus conclusus fons signatus”

El Cantar de los cantares trata sobre dos amantes separados, que ansían llegar a estar juntos, luego del triunfo de la amada, lo que desde lo religioso se interpreta como las bodas místicas de Dios con el pueblo escogido, aunque su sentido literal de amor carnal, humano, fue puesto en vigencia por Sebastian Castellio en 1537.

El Hortus Conclusus es un tema de la pintura cristiana característico del gótico germánico, un jardín cerrado florecido y en esplendor, donde se encuentra la virgen con el niño.

El jardín poseía pequeñas dimensiones y se encontraba rodeado de altos muros, y en él, los monjes cultivaban plantas medicinales y hierbas comestibles, un jardín practico e introvertido, en el cual la belleza era el último de sus objetivos o fines, siendo el principal la introspección y la reserva al esplendor de la vida en forma de una naturaleza exuberante pero contenida.

El Hortus Conclusus, significaba para el arte sacro europeo la virginidad de María, inspirado en el Cantar de los Cantares, representa generalmente la Anunciación.

Un Hortus Conclusus clásico se dividía en cuadrantes por cuatro caminos distintos, que pueden o no llevar a ninguna parte, según como se dispongan los claustros o muros. En el caso de caminos que no conducen a la salida, esta sería sustituida por bancos o nichos de contemplación, que den la sensación de un destino, de una vía.

Quizás, Peter Zumthor sea el último constructor de catedrales, o el último arquitecto religioso, todas sus obras se impregnan de esa intensidad dramática propia de quien lleva la muerte consigo, la muerte que es regreso al paraíso.

El paraíso es un Hortus Conclusus, la palabra persa (Avéstico) para definir “espacio cerrado” era pairi-daeza transmitida a la Mitología judeo-cristiana como Paraíso, es decir el Jardín del Edén. La forma de concebirse del jardín persa era o bien muy formal, haciendo prevalecer la estructura, o bien, centrándose en las plantas.

Peter Zumthor, ha construido un Hortus Conclusus perfecto, que sintetiza la introspección religiosa, el peso rígido de su estructura formal, enfatizada por la austeridad del material que construye estos muros que reforzaban su condición temporal: el Hortus Conclusus del arte europeo/germano, tiene una condición efímera, sólo existe en el momento exuberante de su floración.

Es desconcertante, sacro y sentimental, el otoño, el paso del tiempo convertiría al Hortus Conclusus en purgatorio, sólo en su florecimiento es paraíso, las estaciones, el paso del tiempo convertiría al paraíso en realidad.

El peso, el contraste, el desconcierto, el no estar, el no permanecer, sobraban las sillas, sobraban las mesas, un pabellón muy complejo, muy difícil de comprender, una obra intelectual y conceptual que requiere de asideros, de explicaciones, de pausa, de tiempo, y de -porque no decirlo-, fe.

Texto y fotos, P. Pinchart oct. 2011 -publicado después de desmontado, ya perdido, el paraíso-

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Hortus conclusus: Pabellón Serpentine de Peter Zumthor, contiene la memoria integra del proyecto traducida al castellano

El jardín y Peter Zumthor, una pequeña revisión sobre el proyecto antes de su construcción

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