El Jardín y Brian Eno

En la Serpentine Marathon del año pasado (2011), Brian Eno, dio una de las mejores ponencias de 15 minutos sin imagen que haya visto y oído nunca.

Brian Eno es grande, muy grande, un hombre que irradia vida y alegría (¿acaso no es lo mismo?) hay gente que es tan grande, que es grande incluso cuando los tienes cerca.

Después de meses, aquí transcribo esta hermosa reflexión.

En la época en que comenzaba a grabar discos, comenzaba también el uso de los principios organizacionales en la música. Creo que la mayoría de la gente asume que la música es producida y creada de forma similar a los compositores sinfónicos, teniendo una idea completa en su cabeza, hasta el más mínimo detalle, de forma de escribirla y que otras personas puedan ejecutarla de la misma forma en la que uno imagina que trabaja un arquitecto, diseñando un edificio en todos sus detalles que luego será construido.

A mediados de los 1960’s se comenzó a considerar que no era del todo así. De hecho yo que comenzaba  entonces a hacer música, me di cuenta que lo estaba haciendo en esta ‘inusual’ nueva forma.

La música que oía por entonces, particularmente en relación a este punto, y por supuesto John Cage, y su uso de lo aleatorio y sus nuevos modos de tomar decisiones musicales –o no tomarlas-, lo que me fascinó de este tipo de música es que ellos realmente se alejaron de toda la forma anterior de componer, y es totalmente claro en estas piezas, que nunca se compuso teniendo en cuenta el resultado final en la cabeza al momento de comenzar, lo que el compositor tenía era una especie de menú, una especie de paquete con semillas, y una vez que estas semillas musicales se plantaban convirtiéndose en una pieza, esta se convertía en una serie de variaciones, tendiendo a diferentes versiones cada vez, para mí esto es realmente un nuevo paradigma componiendo, cambiando la idea del compositor como alguien situado a la cabeza de un proceso para convertirse en alguien situado en la base del proceso, que cuidadosamente planta semillas muy bien seleccionadas, y observa cómo se convierten en algo.

Ni la teoría del caos, ni la de la complejidad existían entonces, creo que ni siquiera teníamos la de las catástrofes, pero lo que si nos sucedió fue la cibernética, y me interesé profundamente en el trabajo de un científico llamado Sttaford Beer y de hecho nos hicimos amigos automáticamente, Sttaford estaba escribiendo un libro ‘The Brain of the firm’ relativo a los conceptos de la cibernética en los conceptos de administración y organización, el cual se publicaría en 1972-73, un libro muy interesante que esencialmente es esta idea de situarse en la base de la organización, con las cosas creciendo desde abajo, hasta convertirse en cosas con grados de complejidad.

Deben entender porqué esto nos resultaba sorprendente por entonces, es sorprendente por la misma razón que la teoría de la evolución es sorprendente para muchos estadounidenses, y es el concepto de algo inteligente resultante de algo simple, es muy difícil de comprender, no es del todo intuitivo, lo más chocante de la teoría de la evolución es la simpleza convirtiéndose en complejidad, lo que propone la teoría organizacional es eso, son las cosas simples organizándose de este nuevo modo, y hay una frase en el libro que creo que aún recuerdo, en vez de intentar organizar en la totalidad de los detalles, organizas solo algunos, entonces comienza la dinámica del sistema que te lleva en la dirección en la cual quieres ir, y esto se convirtió para mi en una suerte de moto, sobre como deseo que sea una composición.

Hacia el final de los 1970’s, de una forma u otra me interesé por una única actividad y esta fue la ‘serie surreal’ desarrollada por el matemático John Conway, me encantaría ahondar en ello, pero no dispongo de tiempo, por lo que puedo dar solo una pequeña sinopsis respecto de lo que se trata, creo que para la ciencia tiene un impacto similar al que tuvo Duchamp para el arte, es una idea muy simple desde la cual todo es diferente ahora, la vida es un juego matemático muy simple, el cual es totalmente determinista, tu sabes exactamente la fuentes de alimentación, tu sabes exactamente las reglas, las cuales son reglas muy simples, y sin embargo, los resultados son extremadamente impredecibles, algunas veces extremadamente aburridos, alunas veces increíblemente elaborados y bellos, pero por sobre todo, son impredecibles. Con lo que tu intuición se vuelve muy activa.

Y realmente comencé a pensar que la ciencia va de esto, de organizar de un modo diferente, necesitamos pensar en cómo las cosas se desarrollarán con una serie de nuevos paradigmas, intentaré explicar esto, de forma de conectarlo con el tema de hoy (el jardín), hablando respecto de la diferencia entre un jardinero y un arquitecto.

Un arquitecto –al menos en el sentido tradicional- es alguien quien tiene un concepto “en detalle” sobre el resultado final en su cabeza, su objetivo es controlar la naturaleza, todo lo que queda fuera de su edificio es un sujeto que debe mantenerse bajo control, un jardinero realmente no trabaja así; En realidad el jardinero niega por completo el control del ser humano sobre la naturaleza, y creo que hoy somos muchos en esta línea, que lo que hacemos es trabajar en colaboración con el complejo e impredecible proceso de la naturaleza, intentando insertar en ella algunas fuentes de alimentación, que nos guíen en la dirección en la que queremos ir, usando la propia dinámica del sistema para ir donde queremos ir.

Mi sensación es que el concepto organizacional se ha ido desplazando por los últimos 40 o 50 años en esta secuencia ciencia, cibernética, caos etc., son realmente todas formas de desviarnos de esta idea de que debemos comenzar pensando desde el control desde la base en vez de sobre como las cosas deberían ser hechas, realmente deberíamos olvidarnos de la idea de diseño inteligente, que es la teoría de la organización jerárquica desde la cabeza hacia la base. Realmente debemos dejar de pensar de ese modo y comenzar comprendiendo que la complejidad genera nuevas formas e inteligencias variadas.

Mi respuesta, como artista es comenzar a pensar mi trabajo como una forma de jardinería, unos veinte años atrás pensé en esta idea, el termino de ‘música generativa’  (música generadora) el cual es un término general que use, donde la idea central es que hacemos música en el mismo modo en que se hace un jardín, cuidadosamente seleccionando semillas, sembrándolas cuidadosamente y entonces, permitiéndoles tener vida propia, y la vida no es necesariamente lo que tu pensabas para ellas, y trabajo así, no obsesivamente pendiente en como las cosas se verán, o sonarán, sino mas bien deliberadamente me sitúo como alguien de la audiencia, de forma de verme sorprendido por ellas también.

Esto, lo que realmente significa es replantearse la propia posición como creador, si comienzas pensando en ti mismo como quien controla la audiencia o si es la audiencia, toda esa gente disfrutando de un jardín juntos –incluido el jardinero- es quizás algo similar a la diferencia entre el orden y el desorden, que es en realidad, la diferencia en el propio entendimiento de lo que el orden debe ser, y otra forma es la re comprensión respecto de la propia posición en el control del espectro que lo rodea.

Pero es que hay otro talento que poseemos, la capacidad de renuncia y de cooperación, ser capaz de renunciar es ser capaz de reconocer cuando parar de intentar controlar, y reconocer cuando ir con las cosas, y esa es una habilidad que realmente necesitaríamos re-aprender, el concepto de que el éxito reside en el control, nos hace prestar demasiada atención a esa habilidad, estamos tan acostumbrados a dignificar a quienes controlan que nos olvidamos de dignificar a quienes renuncian, y quizás esa sea la razón por la cual la gente continúa yendo a la iglesia y a las galerías de arte, lo que nuestro cerebro busca en estas experiencias es ser capturado, elevado, o cualquier modo de trascendencia.

Y creo que encontramos estas experiencias en al menos cuatro áreas: Religión, Sexo, Arte y Drogas, e intento colocarlas todas bajo el paraguas de la renuncia, y es interesante que si se mira a las diferentes culturas del mundo, estos sujetos son totalmente dignificados o son totalmente un tabú, en diferentes combinaciones según diferentes culturas, como por ejemplo en la India, se mezcla el sexo con la religión, otras mezclan droga y religión, pero no conozco ninguna que combine las cuatro, (si alguno la conoce que por favor me diga dónde), pero básicamente todas ellas son experimentos que intentan recordarnos que el talento, la habilidad que poseemos para controlar, debe ser equilibrada por la habilidad para renunciar, así, mi sensación del arte como hacer un jardín, es aceptar el rol de jardinero en igualdad de dignidad que el rol del arquitecto. Como en este fantástico pabellón[1].


Mas post sobre Peter Zumthor, y el Pabellón Serpentine AQUÍ

[1] Pabellón Serpentine, diseñado por Peter Zumthor, en Kensington Gardens 2011

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