LIBRO: Buckminster Fuller Inc. Architecture in the Age of RADIO. Mark Wigley | Lars Müller Publishers.

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Cito el comienzo del libro (traducción libre) que me parece realmente brillante como aperitivo, y anuncio de una lectura tan educativa como placentera:

“Buckminster Fuller se promocionó a sí mismo en el campo de la arquitectura por cincuenta y cinco años con un torrente de palabras sin precedente en una galaxia en expansión de maquetas. Culpaba a la arquitectura de la perdida traumática de su hija en 1922 y se “resetea” a sí mismo para la reinvención de la arquitectura desde sus primeros principios.

Una vez comenzado, simplemente no pudo parar. Una especie de fiebre arquitectónica se apoderó de él. El primer síntoma fue “pensar en voz alta” a una velocidad algo así como de 7000 palabras por hora, o incluso más rápido si el tema le parecía especialmente importante.

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Escuchar a los demás era claramente opcional y fácilmente evitado apagando su audífono cuando hablaba. Realmente, el realizó un único discurso  largo y remarcablemente consistente desde 1927 hasta 1983 que confundió todos los estereotipos con su apelación intravenosa a un vasto, global, multigeneracional e improbable mix de estudiantes, diseñadores, escritores, tecnócratas, contra culturalistas, artistas, científicos, periodistas, políticos, gente de negocio, y militares. Aunque sus argumentos eran mucho más radicales que lo que cualquiera de ellos pudiera absorber. Su tiempo quizás aún esté por venir.”

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Así presenta Mark Wrigley su caso de estudio, el cual se traduce en un libro con una colección de imágenes de archivo que harán las delicias de cualquier fetichista de la arquitectura, o te convertirán en uno de ellos si no lo eres.

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El estudio parte del supuesto -muy Mac Luhaniano, a quien Wigley le dedica la primera cita con la que se abre el libro- de que “cada objeto, incluidos nosotros mismos, parecemos tener una radio pegada al cuerpo”. Esta sentencia, realmente cobra un vigor y vigencia especial en nuestro tiempo, donde somos emisores continuos a través de las redes sociales, que han dado de un tiempo hasta hoy, el control de nuestras conductas.  “Nuestro entorno está ocupado transmitiendo y recibiendo. Cada espacio está inundado de señales”

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Este supuesto, evaluando que sucede con los sentidos, como el tacto por ejemplo, en continua evolución, define la anticipación fulleriana a la era de los paneles de control y las aplicaciones. Las señales invisibles del cuerpo. Considerando que “la invención, construcción, administración, mantenimiento, representación, y experiencia del entorno construido es implemente impensable sin la existencia de la radio”, la cual, nunca ha sido considerada un material de construcción, ni siquiera “una condición ambiental”. ¿Alguna duda hasta aquí de por qué este libro es realmente una inversión?.

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¿Y qué tiene que ver esto con la obra de Fuller? se puede preguntar el lector en este momento. Bueno que Fuller fue radio operador de la armada estadounidense en 1917 a bordo del “Inca” el cual tuvo como misión probar los últimos experimentos del principal rival de Marconi, Lee de Forest, quien fuera una de las principales figuras en el desarrollo de las nuevas tecnologías de la época, algo así como unos Bill Gates o Steve Jobs de la época. Es mas de Forest fue quien acuñó el término “radio” en 1907, es que estamos hablando de un desarrollo tecnológico abismal en un siglo, así Fuller formó parte de lo que se conociera como “experiencias electrónicas” durante la Primera Guerra Mundial, a la edad de 22 años.

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Wigley desarrolla con esta biografía, la revisión de Fuller como un hombre antena, cuyo temprano contacto con las nuevas tecnologías electrónicas de la época cambian su concepción de la materia con la que la arquitectura trabaja, viendo todo desde entonces en términos de radio, o radiales, todo su trabajo y vida puede ser comprendida como un intento de hacer radio, como se muestran en los álbumes de fotos privadas donde coleccionaba imágenes utilizadas para realización de las primeras versiones de su Dimaxion. Para Fuller la radio se convierte en el último lugar de la arquitectura.

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Si estás intentando comprender el mundo, si te cuestionas sobre la dirección de la arquitectura en la era de internet, la lectura de la revisión que Wigley realiza sobre la obra de Fuller, puede servir de fuente de la cual beber, aprender a enfocar las ideas, o simplemente hablar sin escuchar, cosa que puede ser bastante útil al momento de ser arquitecto.  Y bueno, a ver, esto no queda muy bien, ni es muy gentil, el ensayo es fabuloso, está super bien escrito, lo lees en nada porque está tan bien redactado que es rápido y ameno, no parece escrito por un arquitecto, no hay metaforas, cursilería ni floritura ninguna, entonces es, fantástico, leerlo es un placer. Pero…lo que realmente hace que el libro sea un objeto de deseo mas allá de la casta contención es el archivo fotográfico reproducido, que simplemente puede describirse como “una pasada”,  más o menos 150 imágenes cual de todas más alucinante convierten a este libro en mi modesta opinión en uno de los 5 mejores libros publicados en los últimos 2 años, y ni siquiera es caro, porque la edición es, capitulo aparte, es una maravilla.

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BUCKMINSTER FULLER INC. Architecture in the Age of Radio
by Mark Wigley
320 pages, approx. 150 images
16,5 x 24 cm, 6 ½ x 9 ½ in
paperback

ISBN 978-3-03778-428-0
English language

EUR 35.00.- USD/CAD 35.00.- GBP 25.00.-

Puedes comprarlo AQUÍ

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