Arquitectura, Rascacielos Y Sedición: Ivan Leonidov, Narkomtiazhprom, 1934 (Comisariado Popular para la Industria Pesada, Moscú) P.2

Fig.1. Leonidov. Comisariado de la Industria Pesada, dibujo de concurso

Narkomtiazhprom (Comisariado popular para la industria pesada), 1934

Luego de la polémica de fines de 1930, la Vkhutemas había cerrado y Leonidov había sido apartado de la docencia, aunque mantenía su práctica profesional. 1934 marca un año decisivo para su carrera cuando participa en el concurso para el Narkomtiazhprom[1] (Fig.1) en la Plaza Roja de Moscú, siendo ampliamente confrontado, aunque una vez más, Leonidov contará con el respaldo del ‘Camarada Ginzburg,’ su jefe en la oficina de arquitectura del mismo comisariado.

Fig.2 Leonidov. Comisariado de la Industria Pesada. Dibujo de concurso

Este concurso marca un quiebre definitivo en la arquitectura Rusa que abiertamente se re-direcciona. Leonidov es forzado a reformular su trabajo aunque nunca renegará del constructivismo. En la “era Stalin” todo se reenfoca, las ideas de los años veinte se olvidan, Trotsky es borrado de las fotos junto a Lenin negando su existencia. Los esquemas conceptuales son desechados en pro de propuestas concretas y desarrolladas para una época (segunda mitad de los años 1930) caracterizada por un boom de la construcción de todo tipo de proyectos.

Fig.3. Mendelhson. Equity Building. Nueva York, de su libro Amerika.

La era Stalin busca hechos, no ideas, y este concurso marcará el final del constructivismo. El proyecto de Leonidov es un complejo visionario, inspirado en las fugas perspectivas  (Fig. 1-2)de las fotos del arquitecto alemán Erich Mendelsohn recopiladas durante su viaje a Estados Unidos y publicadas en su libro “Amerika,” (fig. 3),  aumentando el vocabulario formal con el que compone las plantas, complejizando los elementos y reflejando los cambios que vive Rusia, y el mundo, en ese momento que, de haber sido un arquitecto discursivo, hubiese podido fácilmente presentar como un gesto de extrema confianza en el progreso económico y técnico que Rusia bajo la dirección del Partido era capaz de alcanzar.

Fig.4. Leonidov. Planta de conjunto, Comisariado de la Industria Pesada

La planta del Narkomtiazhprom es rectangular (fig.4), unidireccional a lo largo de la plaza roja, aborda nuevos desafíos estructurales como las curvas paraboloides presentes en el hall principal y una de las torres es propuesta (fig.2) como una estructura de acero ligera trabajada con filigrana.[2] También en acero, propone una especie de corona para la plaza roja en la torre de base cuadrada, con pequeños balcones en la torre paraboloide (fig.2), un sólido de revolución, algo que posiblemente Tatlin hubiese explotado discursivamente a su favor y que cuarenta años después I.M. Pei recogerá en un proyecto abortado para la torre Grand Central de Nueva York (edificándose el edificio Pan Am, actual Metlife; de Walter Gropius).

Fig.5. Leonidov. Croquis alzado, implantación y contexto

Sin embargo, el discurso de Leonidov es estrictamente disciplinar. De todos sus contemporáneos solo fue comprendido y protegido por Ginzburg y Lissitzky quien lo defiende,  escribiendo acerca del proyecto, una defensa que establecía que era el único que investigaba intentando un conjunto unitario para el complejo y su contexto, considerando el edificio del Kremlin, la Catedral de San Basilio y el nuevo comisariado (fig. 5-6-7). La propuesta de Leonidov -que no ganó el concurso- incorporaba el contexto en una composición unitaria en vez de enfatizar el contraste, sumado un conjunto de rascacielos visionario y dinámico que arraigaría la arquitectura propuesta a un contexto que buscaba resaltar[3]

Fig.6. Leonidov. Croquis implantación, fuga, desde la Catedral de San Basilio

Las críticas dirigidas a Melnikov y Leonidov no se hicieron esperar, definiendo sus proyectos cómo anacrónicos[4] dejando a la vanguardia como algo pasado de moda y fuera de lugar, representando los inicios de la revolución vinculados al sueño de Lenin, en un momento en que el nuevo orden se encuentra en fase de consolidación. La nueva Rusia de Stalin busca separarse de su predecesor Lenin, y de su proyecto de desarrollo tecnológico basado en el modelo fordista norteamericano pero con la carga histórica y cultural rusa, que lo convertirían en un modelo infinitamente superior debido a la calidad y el énfasis puesto en la educación. La arquitectura de la nueva Rusioa debe representar un sistema consolidado, una realidad absoluta y no un experimento, debe ser radicalmente opuesta a la arquitectura estadounidense que desde 1932, mediante la exposición ‘Estilo Internacional’, comisariada por Philip Johnson en el MoMa y el libro de esta, escrito junto a Russell Hitchcock, una jugada maestra que permite a Estados Unidos ‘apropiarse’ de la modernidad y a verse a sí misma como una fuerza capaz de liderar un nuevo orden que comienza a gestarse.

Fig.7. Leonidov. Vista del conjunto desde el otro lado del río

En este marco político Leonidov, fue defendido únicamente por Lissitzky en un artículo titulado El Foro del Moscú Socialista[5], quien ve el potencial de la propuesta a la vez que considera su proyecto para el Narkomtiazhprom el único que intenta una unidad urbana, lo define como una escenografía en términos prácticos. Todas las resoluciones escritas sobre Leonidov, reducen el proyecto a una especie de anecdotario constructivista, del que su arquitecto es un ejemplo curioso de sedición pequeño burguesa a la vez que por otra parte es respaldado por los arquitectos de extrema izquierda, mientras se atribuía a la arquitectura un rol en la organización cultural de la vida de la sociedad en construcción, respaldados por el indiscutible desarrollo científico y del transporte–aviación, comunicaciones, radio, así como avances en la física, matemática, ingeniería etc.- pese a lo cual la realidad es que, la arquitectura sigue construyéndose con técnicas antiguas, principalmente debido a los costos que significan los nuevos sistemas de construcción, en un momento social complejo a nivel mundial, cuya implementación y popularización tardaría en llegar.

El arte ha sido la herramienta de conciencia y propaganda de la revolución, tomando -como en la edad media- un rol pedagógico. Leonidov decide realizar la siguiente pregunta ¿Qué es Arte?, y declarar “Es obvio, Opio para las masas, ¡Liquidemos el Arte!”[6], proponiendo remplazar la música por “la vida en directo desde la radio”, lo que explicaría la monumental explanada propuesta para la Plaza Roja, cuyo ancho es ampliado hasta alcanzar los 200m. Ya que la radicalidad de la eliminación del arte exige remplazar todos los espectáculos clásicos como el teatro o el ballet por grandes acciones masivas y desfiles, el Narkomtiazhprom es una declaración tan nihilista como innovadora  (fig.2).

Es indudable la capacidad política que estos edificios hubiesen tenido en caso de construirse, su potencia expresiva y visión formal es adelantada, sin embargo Leonidov mismo fue su peor enemigo: al ser cuestionado continuamente sobre la imposibilidad técnica de sus propuestas, responde con proyectos vistos como ciencia ficción –como el instituto de comunicaciones interestelares- y pese a que el proyecto para la Plaza Roja es avanzado, el propio Leonidov mediante su discurso  se presenta ajeno al momento histórico y su demanda social de pragmatismo, validando a sus críticos quienes reclaman que en él, que la arquitectura parece pertenecer mas a un juego teórico y creativo que a la sociedad soviética y al ámbito institucional de los concursos para el centro de Moscú, cuya demanda no es posible de satisfacer desde una arquitectura puramente disciplinar, y cuya  defensa sólo puede apoyarse en el único elemento incuestionable respecto de su autor: el talento.

© M. Pilar Pinchart. Derivado de M. P. Pinchart, Rascacielos, de Tokio a Babilonia, arquitectura propaganda. Tesis Doctoral. 2013. ETSA, Madrid. Cap.2. Caso de estudio 3.

[1] Edificio del Comisariado para la Industria Pesada,

[2] Precediendo las obras actuales de Herzog & de Meuron

[3] Tal y como expresa en la memoria explicativa del proyecto del Narkomtiazhprom, de Leonidov, publicada en Arquitectura USSR, 1934

[4] Doc. 19. Comments on Leonidov’s explainatory notes to the Narkomtiazhprom project, from Architecture USSR, autumm, 1934. Reproducida en  (Gozak y Leonidov 1988, 115)

[5] Doc. 20 ‘Extract from El Lissitzky’s article  “The Forum of Socialist Moscow”. Reproducida en (Gozak y Leonidov 1988)  Pág.115.

[6] (Gozak y Leonidov 1988, 115)

 

Bibliografía

-Cohen, Jean-Louis. «Tribunas y Manifiestos, las revistas de vanguardia en Rusia». AV, Nº 29, Mayo – Junio 1991

Cohen, Jean-Louis, Cooke, Catherine, Anatolevich Strigalev, Anatoli, Tafuri Manfredo, «Constructivismo Ruso». Barcelona: Ediciones del Serbal, 1994.

-Gombrich, E.H. «La Historia del Arte». Londres: Phaidon, 2010.

-Gozak, Andrei, y Andrei Leonidov. «Ivan Leonidov: The Complete Works». London: Academy Editions, 1988.

-Groys, Boris. «The Art of Totality». En The Landscape of Stalinism: The art and ideology of soviet space, de Evgeny Dovrenko y Eric Naiman, editado por Evgeny Dovrenko y Eric Naiman. Washington: Washington University Press., 2003.

-Montaner, Josep María, y Zaida Muxi. «Arquitectura y Política». Barcelona: Editorial Gustavo Gili S.A., 2011.

-Neuman, Dietrich. «Die Projecte. Die Verwaltungs und Kulturbauten». En Tyranney des schönen, Architektur der Stalin-Zeit. Wien: Österreichisches Museum für Angewandte Kunst, 1994.

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