MOSCU, LA GRAN CONTRADICCIÓN: Stalin, el rascacielos y el realismo socialista. P.2

La torre de Shújov. Construida por Vladimir Shújov entre 1920 y 1922, encarnando el ideal de la revolución especialmente en las fotografías de Rodchenko. Aquí en el contexto de un Moscú que desarrolla viviendas para los trabajadores, luego de “abrir” la ciudad por primera vez al “proletariado”. Este ideal desaparecerá con Stalin.

En 1935, se presenta el plan general para Moscú, firmado por Stalin y Molotov y cuyo desarrollo estimado era de 10 años. Su propósito era bastante más complejo que la mera reconstrucción de la ciudad: Toda la actividad del gobierno de Stalin se dirigía a la creación de la sociedad perfecta en el sentido más clásico de la utopía literaria y cuyas condiciones  imponían la centralización total del gobierno y el aislamiento total del mundo exterior.

Otros pre-requisitos de este tipo de sociedad ideal era el de monitorizar a todos sus habitantes restringiendo estos en número y tipo, para lo cual se diseñó un sistema de pasaportes que impedían la libre migración hacia Moscú de ciudadanos rurales de la Unión como medida de defensa de la ciudad ideal, para la cual se desarrollo una  precisa formulación de leyes de organización civil, volviendo en cierta forma a la situación previa a la revolución bolchevique donde los obreros y trabajadores rurales no tenían derecho a residir dentro del radio urbano de Moscú, y que, mediante la ley de suelo fue una de las primeras medidas de integración realizadas por el gobierno de Lenin.

Detalle del Edificio de viviendas Kotelnicheskaya Naberezhnaya, uno de los 7 rascacielos estalinistas construidos de Moscú

El Plan General para Moscú de 1935, sentaba las bases para la planificación de futuras ciudades comunistas, y en su formulación de modelo ideal que definía un eje axial para las grandes manifestaciones de las masas, cerramiento de la ciudad con accesos controlados mediante vallas cerradas (volviendo sobre el concepto de ciudad amurallada), el dominio de una arquitectura retorica y grandilocuente, predominio de las masas sobre el individuo, una organización jerárquica del espacio con especial predominio del Kremlin como centro, y la creación de hitos como medidas visuales -tal como había formulado Lissitzky en 1924 mediante el sistema conformado por los 8 Wolkenbügel-, donde el centro de Moscú, estaría dominado por la figura de un palacio de los soviets coronado por una estatua de Lenin de 100m de altura que nunca se construyó, una suerte de ironía para la ya antigua revolución propuesta de Lenin, donde –al menos en teoría- la figura del héroe individual, no existía y el monumento se había reformulado durante el período de su gobierno, para dejar de ser un elemento ornamental.

Plan para la ubicación urbana de los 8 “Wolkenbügel” de Lissitzky como puertas urbanas en Moscú, estableciendo un anillo con centro en el Kremlim. 1924-1925

Los monumentos debían inyectar contenido ideológico en la memoria de la ciudad, y en la planificación se enfatizaba la especial atención a la belleza -especialmente en los años posteriores a la guerra-,  en todos los aspectos cotidianos, desde el vestuario a los  parques todo debe ser bello’, la belleza se concebía como ”el desafío para la construcción del futuro”[1], una belleza realista, significaba la adopción de los cánones clásicos “La creación de obras de arquitectura significantes demanda edificios no determinados estrictamente por su funcionalidad”[2]. En la ciudad de Stalin el discurso estético determinaba el pensamiento correcto: “un plan urbano debe garantizar la belleza de las ciudades tanto como su correcto desarrollo”[3]. Esta tiranía de la belleza, se utilizó también en la reconstrucción de las ciudades devastadas por la guerra, y su mayor contradicción se encontró en el uso de los edificios de altura en una planificación urbana cuya escala se determinaba para una belleza clásica es decir, horizontal.

Boris Iofan, imagen del proyecto definitivo con la enorme estatua de Lenin coronando el edificio.

El proyecto del Palacio de los Soviets, que constituyera el ideal de la época, una vez finalizada la guerra fue cayendo lentamente en el olvido aunque sus trabajos continuaran cada vez con más versiones y variaciones, incluyendo una versión que Iofan desarrolló sin el control de Stalin, durante la secreta huida de este y el traslado del estudio del primero durante el asedio alemán a Moscú de 1941, donde las tropas llegaron a solo 25 kilómetros de la ciudad. Una vez recuperada la normalidad este diseño fue descartado con una vuelta a la versión original reduciendo su altura en100m, desde ese momento, hasta 1956, Iofan produjo una nueva versión del edificio cada año, el peso del proceso es tal, que su construcción efectiva se vuelve absurda.

Luego de  la Segunda Guerra Mundial, la Unión soviética aparece como un país victorioso, con un gran y eficiente ejército, y esta situación vuelve la vista de la ciudad hacia  la tecnología armamentística, priorizando  el  desarrollo de una bomba atómica como forma de clamar un liderazgo Soviético a nivel mundial, Stalin deseaba que Moscú fuese una especie de capital del mundo, pero en los años 1920-30 sólo era una especie de Meca del comunismo y después de la guerra esta visión se hizo clara a las autoridades que no veían la expansión de su influencia ni la anexión de nuevos territorios a la unión.

Boris Iofan. Croquis del Palacio de los Soviets en contexto.

En este lapso de tiempo una nueva generación de arquitectos aparece proclamando el derecho a la altura, contraviniendo la soledad del edifico de Iofan en su dominio del skyline el cual debía ser rediseñado. Así en 1947, se aprueba el plan para construir ocho edificios de gran altura, cuyo desafío se exponía en términos técnicos, (todo lo que poco tiempo antes se censuró en Leonidov)  y disciplinares, atribuyendo al rascacielos la cualidad de ser  una arquitectura capaz de determinar una nueva forma de construcción.

En 1949 se aprueba una nueva versión del Plan de Reconstrucción de Moscú, que esta vez cubriría un periodo de 22 años y que no se diferenciaba demasiado del plan de 1935, salvo en un mayor énfasis en el desarrollo de aéreas residenciales y que tal como sus predecesores no se implementó, sin embargo el plan de los  ocho rascacielos produce una especie de versiones rusas de los rascacielos norteamericanos,  especialmente, rascacielos neoyorkinos de los años 1930, con algunas diferencias importantes especialmente en su intención: el rascacielos americano responde al alto costo del suelo y su valor especulativo[4], cuestión carente de sentido  en la Rusia soviética donde el suelo era propiedad del estado y por lo tanto no tenía costo alguno al privarse de su única razón práctica (Moscú entonces no es tampoco una ciudad densamente poblada, sino que está comenzando a poblarse) el rascacielos soviético es solo una cuestión de imagen.

1950, Imagen urbana del plan para Moscú, con anillo de “Edificios de gran altura” rodeando el Palacio de los Soviets

Es un año fundamental en la separación estilística con carácter ideológico, Estados Unidos se ha apropiado de la arquitectura moderna y de la idea de modernidad por completo, volviéndose una especie de estilo oficial –desarrollado por agentes privados- es el año de la difusión mediática de la Casa Eames (o case study house[5]  nº 8) que incorporaba de lleno a la arquitectura como parte fundamental en la lucha ideológica como arma de propaganda política que es realizada por la publicidad comercial norteamericana y Manhattan vive un boom de construcción de edificios corporativos de acero y vidrio, y el rascacielos norteamericano proclama su edad adulta proclamándose vencedor indiscutible de la batalla por el estilo. La arquitectura norteamericana adopta, nombra  y hace suyo el Estilo Internacional, la arquitectura rusa solo puede mirar al pasado para diferenciarse y proclamarse única, con un afán nacionalista no como parte de un sistema internacional unificado –bajo el capitalismo-

Boris Iofan, alzado Palacio de los Soviets, a lo largo de toda la PLaza Roja

Para la Rusia de la primera fase de la revolución, entre 1920-30, América era una especie de ideal tecnológico, había una presunción tacita de que el comunismo triunfaría si se combinaba con la tecnología americana que Lenin manifestaba en su plan para la electrificación de Rusia y su Primer Plan Quinquenal: “socialismo es el poder soviético mas la electrificación de todo el país”[6].  Una editorial de Arquitectura URSS de 1933 señalaba a los lectores que “el leninismo ha creado su propio estilo, expresado en la combinación del espíritu revolucionario ruso con la eficiencia americana’[7]. Sin embargo, después de la guerra, y el espíritu triunfalista ruso, América se transformó en el enemigo dando comienzo a una campaña de la prensa soviética radicalmente nacionalista y anti-semita, y cuyo propósito era destruir todo vínculo pasado o presente con culturas extranjeras.

Iofan, alzado Palacio de los Soviets a lo largo de la Plaza roja, detalle

Bajo este precepto de rechazo a lo extranjero,  estos ocho rascacielos son hoy percibidos –junto al Kremlin, la plaza Roja y el edificio de la KGB- como testimonio del totalitarismo ruso, símbolos de la Rusia comunista de la URSS. La diferencia radical entre Stalin y Hitler, radica en que Hitler se prolongó a sí mismo a través de un único arquitecto, Albert Speer, lo cierto es que como plantea Boris Groys[8], la comparación con la arquitectura nazi funciona hasta cierto punto, ya que hay una diferencia importante: Stalin nunca escogió un solo arquitecto, o un solo estilo. Ningún grupo élite podía cantar victoria ni  constructivistas, ni los tradicionalistas, ya que muchos de los conceptos desarrollados por las vanguardias, como el condensador social, el edificio monumento, el rol secundario de la función en casos monumentales, fueron adoptados por la Arquitectura Estalinista, convirtiendo al clasicismo en una pura referencia estética que señalaría la no participación rusa en el Estilo Internacional.

Iofan, alzado del Palacio de los soviets a lo largo de la Plaza Roja, detalle 2

Desde este punto de vista Stalin forjó su “Speer” de todo lo que podía encontrar, ya que, aunque las arquitecturas de vanguardia desaparecen formalmente, todos los equipos constructivistas que participaron en el concurso del Palacio de los Soviets,  fueron absorbidos por el Estado, convirtiéndose en funcionarios incluyendo a Leonidov (que si bien no participó directamente en el Palacio de los Soviets, si participó en el Comisariado de la Industria Pesada)quien trabajaría en el mismo Comisariado para la Industria bajo las ordenes de su  mentor Ginzburg, diseñando principalmente jardines en provincia.

Finalmente, la imposibilidad técnica para la construcción del Palacio de los Soviets, acabó adaptando sus cimentaciones para reconvertirse en los 1970’s en una monumental piscina pública.

CASO2: LOS RASCACIELOS ESTALINISTAS DE MOSCÚ

Su sola denominación es reveladora: Vyssontneyezdania[9] o edificios de gran altura. En el decreto del consejo de ministros de la URSS del 13 de enero de 1947, se enfrenta la cuestión del ‘edificio de cierto número de plantas’, y el término edificio de altura debuta en las obras en los años 1950, cuando se firma definitivamente la ejecución del plan la edificación de ocho edificios altos en Moscú.. Las discusiones que acompañaron la cuestión de la denominación de la tipología encerraba una crítica al rascacielos, entendido como tipología norteamericana, cuestión que será bastante universal hasta comenzado el siglo XXI, suponiendo que una evolución del término, supondría también una evolución en la elaboración de  las propuestas para edificación en altura moscovitas.

Hotel Ucrania, perspectiva.
Hotel Ucrania, perspectiva
Hotel Ucrania. 29 plantas. Arquitectos: A. Mordinov, V. Oitarzhevskii. 1950-1955.

El término Rascacielos no se autoriza jamás por designar el “caos de la realidad Americana”[10] y se impone la  noción de edificio de gran altura, como un concepto que señala el eje vertical, la altura, la voluntad.

En la búsqueda de una tipología estrictamente soviética, todo contacto con el extranjero, estaba prohibido para los arquitectos, el autor de uno de los rascacielos de la plaza Vosstania M.V. Possokhine escribía: “es interesante notar (en lo referido al proyecto de la plaza) que nos está prohibido disponer de revistas extranjeras, lo que excluye la posibilidad de emparentar las ideas y otras influencias de los países del oeste”[11]. Los rascacielos de Moscú pretendían convertirse en una respuesta arquitectónica a los EEUU. Desde el punto de vista de Stalin esto era una cuestión de defensa y de carácter casi militar: en arquitectura, la repetición de formas ‘americanas’ es impensable.

Edificio de viviendas Kotelnicheskaya. Arquitectos: D. Chechulin, A. Rostokovskii. 22 plantas. 1952. Metro Taganskaya, Kitai-gorod.

En 1947, el consejo de ministros decreta: ‘la aprobación de la proposición del camarada Stalin de construir en Moscú ocho edificios ‘de cierto número de plantas’, y presididos por el Palacio de los Soviets[12] un hotel de 31 plantas en el Monte Lenin (actualmente, colina de los gorriones, hoy Universidad de Moscú ), un edificio administrativo de 25 plantas inicialmente destinado al Ministerio del Interior, y posteriormente Ministerio de Seguridad del Estado,  un hotel de 25 plantas en la avenida Leningradskaia (actual Hotel Ucrania), y cinco edificios de 15 plantas, uno residencial para funcionarios del Ministerio de Medios de Comunicación, otro edificio de viviendas en la Plaza Vosstania (actual Plaza Koudrinskaia), otro edificio de viviendas en el muelle Kotelnitcheskaia y dos edificios administrativos uno en la plaza Smolenskaia (destinado al Ministerio de Asuntos Extranjeros y el otro en la plaza Kalantchevskaia[13] Cuyas características y altura alcanzarían una envergadura monumental condicionada por  la imposición de la búsqueda de la armonía en su arquitectura, bajo los criterios oficiales de belleza determinados a partir del ideal establecido por el Palacio de los Soviets así el decreto del consejo de ministros que aprueba la planificación de estos edificios enuncia que “las proporciones y siluetas de estos edificios deben ser originales y armonizar con la composición arquitectónica y estética de la parte histórica de la ciudad y la silueta del futuro palacio de los Soviets. Por consecuencia los edificios proyectados no pueden repetir los modelos de los edificios de numerosas plantas que conocemos del extranjero”[14]

Universidad Estatal de Moscú. Arquitectos: L. rundev, S. Chernishev, P. Abrosinov, A. Jrakov. 1949-1955. 36 plantas. Este edificio es un condensador social por la multiplicdad de usos: Universidad, Habitación, Bancos, etc., una pequeña ciudad capaz de funcionar autonomamente. Metro Universitet.

Tres objetivos difícilmente conciliables condicionan estos proyectos: crear en Moscú los rascacielos NO americanos, lo que recuerda a la lógica argumental de Lissitzky, que armonicen con el gigantesco palacio de los soviets (que nunca llegaría a construirse) e integrarlos en el perfil del horizonte histórico de la villa sumado a la exigencia de  “la glorificación del pueblo ruso y de todo lo ruso”[15], es decir, los argumentos de Tatlin, y que, desde toda lógica y tal como argumentaba Le Corbusier, suponía una apertura para la experimentación.

Sin embargo, desde 1940 la academia de arquitectura de la URSS firma una serie de artículos bajo el título de Arquitectura Rusa que expresan que ‘la arquitectura rusa afirma perentoriamente su originalidad manifiesta en sus construcciones verticales’, un doble estándar que muestra que, para la propaganda, más que la forma o la estética del edificio, lo que lo convierte en propagandístico, es el discurso sobre el cual se fundamenta, generando todo tipo de discusiones respecto de ‘lo ruso’,  que se acrecentaron a medida que avanzaba la guerra y la postura soviética especialmente frente a Estados Unidos se radicalizaba  extendiéndose por más de una década, sin embargo hacia finales del gobierno de Stalin,  en 1952 el historiador de arquitectura N.N Voronine afirma en plena fase de construcción de estos rascacielos que “las características dinámicas de la composición en forma de torre, no ha formado parte jamás ni de la pasada arquitectura rusa ni de la arquitectura bizantina y solo puede ser interpretada como la manifestación de gustos populares que han violado brutalmente el sistema canónico de las iglesias y de cúpulas dispuestas en crucería.”

Edificio de viviendas y oficinas Krasnievorota, (Puerta Roja), 24 plantas. Arquitectos: A. Dushkin, B. Mezentev. 1948-1953

Para justificar las decisiones estilísticas de las torres y las decisiones referidas a la adopción de la edificación en altura se apela al conocido como barroco Naryshkin[16] tal como se denomina a las cúpulas del siglo XVI y XVII. La historia de la arquitectura rusa es atribuida así de una dimensión ideológica explícita cuya idea arquitectónica de monumentalidad encarna con claridad la creación esencial de cultura soviética: el ”grandor y la belleza de la época estalinista” para lo cual  se escribe que ”los mayores monumentos de la arquitectura de la antigua rusa poseen todos de manera orgánica un profundo contenido ideológico, caracterizados por un  “optimismo desbordante de alegría de vivir encarnados en una imagen artística a la vez simple y expresiva”[17] es decir propagandista, realizada sobre la base de un plan libre y pintoresco. Cabe recordar que. La manida referencia a  lo ‘nacional’ significa bien entendido ‘ruso’.

Hotel Leningrado. 16 plantas. 1943-1953. Arquitectos: L. Polyakov, A. Boretskii

Los rascacielos de Moscú constituyen el arquetipo de la última arquitectura estalinista, el perfil vertical de estos gigantescos inmuebles no pueden ser más que imágenes exportables para las ciudades de provincia de la URSS y a las capitales de los países miembros del pacto de Varsovia. El estilo Naryshkin,  tiene sus orígenes en Polonia llegado desde Ucrania. Pero esa alusiones son claramente decisiones políticas para denominar los edificios y ser bien percibidos por los habitantes de Varsovia, y evitar así la percepción tangible de una invasión extranjera venida a imponerse sobre su cultura, su arquitectura y su ideología. Stalin se convertía así, en el Arquitecto de la Nación, el Arquitecto del Estado,  y “Estos edificios gigantescos, majestuosos que visten de graciosas siluetas en desuso de Moscú, aparecen como un nuevo monumento de nuestra época socialista, la época del ‘arquitecto genio del comunismo- el gran Stalin”[18]

Edificio del Ministerio de Asuntos Exteriores. 27 plantas. Arquitectos: V.Gelfrei, M. Minkus. 1948-1953

La gran era estalinista llega a su fin cuatro años después de su muerte en 1953, los excesos de su arquitectura fueron blanco de las principales críticas lanzadas por Khrushchev en la Reunión de los -Constructores de toda la URSS de 1954. Es curioso notar la descubierta sincronía de los orígenes eclesiásticos de los perfiles de estos edificios, y la contradicción de tipo sicológica que radica en el hecho de que Stalin se preparase para sacerdote ortodoxo y luego se convirtiera en uno de los mayores demoledores de iglesias en nombre de la ideología del estado.

Edificio de viviendas plaza Kudrinskaya. 22 plantas. Arquitectos: M. Posojin, A. Mindoyants. 1950-1954.

En su intervención Khrushchev declaró que “el arquitecto Zakharov, por ejemplo, ha presentado sus ideas urbanísticas con viviendas que recuerdan iglesias’ y que en ‘la época estalinista, esta remembranza no hubiese sido cuestionada”[19], sin embargo los argumentos ateístas de Khrushchev surgen bruscamente para combatir los excesos del Realismo Socialista.. Con la muerte de Stalin algunos de los autores de los rascacielos como Poliakov y Borétski (hotel Leningrado) fueron privados de los títulos y premios otorgados por el estado.

El fin en 1958, de la era Stalin es simbólicamente clausurada con la inauguración de una enorme piscina construida (la más grande del mundo) en las que fueran las fundaciones del palacio de los soviets, por Khrushchev.

© M. Pilar Pinchart. Derivado de M. P. Pinchart, Rascacielos, de Tokio a Babilonia, arquitectura propaganda. Tesis Doctoral. 2013. ETSA, Madrid.

[1] (Neuman 1994)

[2] (Tarkanov y Kavtaradze 1992) cuestión en consonancia con el concepto de edificio monumento de Lissitzky, adaptando los conceptos de fondo de las vanguardias revolucionarias a un nuevo escenario estético que se contrapusiera completamente al movimiento moderno, ahora Estilo Internacional.

[3] (Neuman 1994)

[4] En palabras de Carol Willis, la única función del rascacielos es económica, es una tipología puramente comercial que encuentra su justificación perfecta en la ausencia de zonas de expansión urbana en la península de Manhattan. Carol Willis, autora de Form Follows Finance, (Willis 1995) en conferencia y conversación sostenida con Pilar Pinchart en Caixa Forum, Madrid. 2012.

[5] (Colomina 2006). Óp. Cit. Cap. 3, La Casa Eames. Págs. 83-110.

[6] Lenin citado por (J. L. Cohen 1994). Óp. Cit. Págs. 89-117.

[7]  Ibíd. Óp. Cit. págs. 89-117.

[8] (Groys 2008). Óp. Cit.

[9] La denominación de edificios de altura así como la prohibición del uso de la palabra ‘Rascacielos’ procede de un decreto del 13 de enero de 1947. Donde la discusión encerraba una crítica al rascacielos entendido como una tipología propiamente estadounidenses. El concepto de “edificio alto” designaba el eje vertical, con eso “la altura, la voluntad”. El edificio alto ruso, debía señalar una evolución en la tipología. Sedov, Vladimir,  Les sept tours de Moscou, Les tours babyloniennes du communisme, 2006, Bruxelles, Co-edition Europalia International, Fonds Mercator et State Museum andExhibition Center ROSIZO    Pág. 13. En adelante .(Sedov 2006).

[10] Ibíd. Óp. Cit. Pág. 13

[11] Ibíd. Óp. Cit. Pág. 14

[12] Que, como nunca se construiría, quedaría como un conjunto de siete edificios conocidos popularmente como “las siete Hermanas de Stalin”. Ibíd. Óp. Cit. Pág. 16

[13] Que acabaría convertido en el Hotel Leningrado, hoy perteneciente a la cadena norteamericana Hilton.

[14] (Sedov 2006) Óp. Cit. Págs. 13-35.

[15] Ibíd. Óp. Cit. Págs. 13-35.

[16] Ver glosario

[17] (Sedov 2006) Óp. Cit. Pág. 33.

[18] V.K.Oltarjévski- Strítelstvo vysotnyh zdanij V. Moskve, Moscu, 1953, p.5. Citado por (Sedov 2006) Óp. Cit. Pág. 33.

[19]  (Tarkanov y Kavtaradze 1992) Ibíd. Óp. Cit.,

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